En la costa de Guerrero, un café, una panadería y un local de artesanías comparten techo
Faci Leboreiro proyectó Cuattro Casa de Café a partir de lo que había que conservar — no de la forma del edificio — en un terreno en pendiente a metros del mar.
Cuattro Casa de Café está en Troncones, Guerrero, en un terreno en pendiente de 50 por 24 metros, a minutos del mar. Faci Leboreiro no arrancó el proyecto definiendo la forma del edificio: arrancó estableciendo qué era lo que tenía que quedarse en pie. El programa reúne un café-restaurante, una panadería artesanal, un local de artesanías mexicanas y una oficina privada bajo un mismo techo — cuatro usos distintos, condicionados desde el inicio por una sola premisa innegociable: no definió la forma del edificio, definió primero qué era lo que tenía que quedarse en pie.
No definió la forma del edificio: definió primero qué era lo que tenía que quedarse en pie.
Esa premisa fue conservar toda la vegetación existente del terreno y resolver el clima tropical, sobre todo, con estrategias pasivas — no mecánicas. Es una condición de proyecto poco común cuando el programa mezcla gastronomía, retail y oficina: normalmente ese tipo de mix de usos empuja a resolver todo con climatización activa y una implantación que arrasa el lote. Acá el orden fue el inverso: primero qué se preserva, después cómo se construye alrededor.
Es un proyecto que todavía no tiene mucha documentación pública sobre los materiales puntuales usados en el interior — lo que sí está claro es el criterio: un lote chico y en pendiente, cerca del mar, con vegetación que condiciona la implantación antes que el programa. Para un local comercial chico que combina gastronomía y retail, es una lección de orden de prioridades más que de estética: la vegetación y el clima deciden el partido, no al revés.