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Lavamanos, elección a la medida
Les contamos qué aspectos revisar antes de seleccionar esta pieza y cuáles son los rangos de precios en el mercado colombiano.
En el mercado existe una gran variedad de productos para una pieza capital del cuarto de baño: el lavamanos. En términos generales, el material más común es la cerámica por su carácter impermeable y alto nivel de resistencia. Es ideal para cuartos húmedos.
Existen otros materiales como el acero inoxidable que sirve para evitar la corrosión y se usa en cuartos de baño públicos donde circulan muchas personas.
La piedra y el concreto también se utilizan en la fabricación de lavamanos y son opciones apropiadas para cuartos de baño que están expuestos a la intemperie. Hoy existen materiales como el cuarzo compacto y otros sintéticos como el Corian y el Granato que se utilizan bastante ya que el uso de resinas permite moldear formas, tener propuestas de pigmentación y contar con variedad de tonalidades. Estas resinas pueden vaciarse para formar un solo elemento que elimine las juntas y facilite la limpieza del baño.
Marcas en el mercado colombiano:
Corona, Intermatex, D’ Aqua, Socoda, Deca, Klipen, Kolher, Duravit, Catalano, Gessi, Antonio Lupi, Laufen, Sanindusa, Hansgrohe
Para tener en cuenta
El tipo de lavamanos condiciona su grifería. Si el lavamanos es alto debe ir acompañado de una grifería con mayor altura. Esta puede ser de mesón o de pared. La grifería de pared necesita menos espacio de profundidad que la de superficie.
Si el lavamanos es de baja altura conviene seleccionar una grifería más pequeña para evitar que el agua salpique.
El espacio mínimo para muebles o mesones puede variar en rangos que están entre los 50 a 60 cm de profundidad y de 55 a 90 cm de ancho.
Lavamanos suspendidos
Se instalan anclados a la pared y se recomiendan en cuartos de baño con poco espacio o de uso público donde no se requiere un mueble para guardar objetos personales.
Las tuberías pueden quedar expuestas y por esto es importante escoger aquellas que perduren en el tiempo y se vean bien.
Son los más económicos.
Rango general de precios: $50.000 ― $3’000.000
Lavamanos de pedestal
Están apoyados sobre un pie y pueden tener un pedestal completo hasta el nivel del piso acabado o un semipedestal.
Su forma facilita la limpieza y son convenientes para cuartos de baño públicos.
Pueden ser económicos por su instalación fácil y no necesitan un mueble de apoyo.
Rango general de precios: $50.000 ― $5’000.000
Lavamanos tipo Vessel
La abertura que se debe realizar en el mesón debe tener las medidas del lavamanos. Es importante cuidar que las juntas se hagan correctamente para evitar posibles filtraciones y humedades.
Pueden tener sistemas de desagüe push; en algunos casos este se esconde para lograr formas puras.
Se instalan con grifería de pared o de mesón. Si se va a utilizar grifería de mesón, se recomienda que ésta sea alta.
Es de fácil limpieza.
Son más costosos que otros estilos ya que deben apoyarse sobre muebles de baño. Por su tamaño requieren mesones más grandes que permitan dejar espacios laterales para poner objetos personales.
Rango general de precios: $120.000 ― $5’500.000
Lavamanos de sobreponer
Son piezas que se apoyan sobre un mueble de baño y dejan ver un borde sobre la superficie. Se instalan semiempotrados en el mueble de baño.
Las juntas entre el lavamanos y el mesón deben quedar correctamente selladas para evitar filtraciones y humedades.
El mueble de baño que se requiere como soporte genera un valor adicional.
Rango general de precios en el mercado: $120.000 ― $6’000.000
Lavamanos de submontar
Se instalan empotrados en los muebles de baño, por debajo de la superficie o mesón.
La abertura que se debe realizar en el mesón debe tener las medidas del lavamanos. Es importante cuidar que las juntas se hagan correctamente para evitar posibles filtraciones y humedades.
Limpieza y mantenimiento son sencillos.
Su costo depende del mueble donde se instale, la selección del material para el mesón y los complementos adicionales.
Rango general de precios en el mercado: $100.000 ― $6’000.000
El lavamanos: breve historia de un imprescindible
Hay objetos cotidianos que son tan comunes y obvios, que a veces se tornan invisibles. Y vuelven a ser notorios y necesarios cuando faltan. Así es el lavamanos. Aunque tengamos una relación rápida con él, ya es difícil ver la vida sin que exista.
Cuenta la historia que esta pieza fue inventada por Filón de Bizancio, quien nació en el siglo dos antes de esta era e inventó varios objetos que hacían más fácil las tareas cotidianas. Interesado en la limpieza, creó el primer lavamanos. En ese entonces, consistió en una estructura que contenía un cucharón en su interior donde caía agua de un estanque, ubicado arriba. Cuando este se llenaba, se inclinaba para que el agua contenida saliera por el grifo; además, arrojaba una piedra pómez para que la persona se limpiara. Este dispositivo estaba ubicado a la entrada de los templos y funcionaba cada vez que alguien depositaba una moneda.
Durante muchos siglos la gente usó el llamado aguamanil: un jarro con pico y una palangana sobre la que caía el agua. A través del tiempo y dependiendo del lugar, se convirtió en un objeto elaborado o decorado con materiales de lujo como porcelana. El lavamanos, como lo conocemos hoy, evolucionó en Inglaterra a partir del siglo XIX. Ya en el siglo XX y después de las guerras, el cuarto del baño ganó importancia en los hogares y amplió su carácter, entre otros porque además de función operativa se asoció con placer. La porcelana sanitaria en lavamanos se hizo más usual en España a partir de la década de 1930.
Con el pasar de los años, y gracias a los diseñadores, los lavamanos se han convertido en una pieza vital en el baño, que además de tener una función específica, aporta belleza a este espacio.